Adeu València

Supongo que saber cerrar etapas es un síntoma de madurez. Sí, estoy a un día de volver a mi tierra, Galicia, pero antes de poner rumbo al punto de destino siempre están las interminables despedidas.

Llegué a esta ciudad hace ya dos años, aún recuerdo la primera vez que pisé Valencia, fue un 21 de julio (admito que me acuerdo de la fecha porque es el cumpleaños de mi padre) y el golpe de calor al bajar del AVE y salir de la estación de Joaquín Sorolla fue acojonante: uno de esos días de calor estresante que tanto conocen quienes viven o han vivido en el Mediterráneo.

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